¡El hijo Varón!

Para la inmensa mayoría de las familias, tener y postergar su apellido, la descendencia en hijos varones es primordial, para tal propósito; en los siglos pasados, la realeza y en la mayoría de las familias, era un cuestión de honor tener hijos varones, porque las mujeres eran relegadas a segundo plano y su opinión era como un cero a la izquierda.

Desde que la Monja Roja del Mayab, inicio su lucha en el sureste mexicano, así se conocía a Elvia Carrillo Puerto, mujer incansable que logro, que, junto a miles de mujeres, tener el derecho al voto y a elegir a sus gobernantes en 1953, pero fueron años de lucha y sacrificio. Como ella misma lo relataba en sus escritos.

La cultura norteña, está mezclada con la anglosajona, costumbres como la de tener un hijo varón, se han disipado y la mujer en el norte, es quizá donde goza de mejores condiciones de igualdad; el acceso al trabajo profesional, la remuneración igualitaria por un desempeño, se da sin prejuicios sociales, inclusive en el norte, es donde más mujeres jefas de familia existen, datos precisos del INEGI.

Aún cuando está comprobado, que genéticamente tener o no un hijo varón, es responsabilidad del hombre, no de la mujer, por la composición de los cromosomas, se sigue acusando en las regiones centro y sur del país, a la mujer de no poder dar a su pareja un hijo hombre.

Existen algunas ciudades pequeñas en Tamaulipas, que aun se tiene al hombre, al varón, por encima de sus hermanas, y ocupa en su hogar un lugar superior a de las mujeres; cultura propiciada inclusive por sus misma madre y hermanas, que se asumen como servidoras de los varones.

Ser mujer en los países musulmanes, es casi una desgracia, donde el hombre, puede inclusive abandonar y buscar otras mujeres, para conseguir el hijo varón, y con derechos casi nulos en su defensa, la mujeres musulmanas, son hoy en día un tema mundial de segregación política, económica y religiosa.

Pero sigamos en nuestro México, donde aún las mujeres, en muchos lugares son tratadas de acuerdo con usos y costumbres. Y en Oaxaca y regiones chiapanecas, son canjeadas por un cartón de cerveza o una caja de refrescos.

Existen enormes diferencias entre la mujer del norte y la mujer del sur, aún cuando en comunidades rurales de Tamaulipas, existen la preponderancia de los varones, aunque sean minoría poblacional; hacia el lado sur del país, sería impensable, que las mujeres gobiernen o algunas vez gobernaran en la mitad de las ciudades de la entidad.

Las mujeres en la política, tienen la equidad de género, donde por ley, acceden a la mitad de los puestos de elección popular, pero mejor aún sería la igualdad, donde las mujeres de todo el país, tuvieran las mismas oportunidades, que todos los mexicanos tenemos bajo el amparo de la ley.

Ver a las mujeres del siglo 21, luchar por sus derechos, debería de dar vergüenza a cualquier gobierno, de izquierda, derecha o de centro, y todavía más coraje, da ver aun gobierno de acusar al pasado y acusar a los conservadores de agitar a las mujeres para desestabilizar al país políticamente. La sinrazón, es también un crimen.

Al tiempo.

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