LOS DERECHOS DE TODOS

Aun en las sociedades menos desarrolladas como la nuestra, durante las ultima décadas se ha trabajado para proteger y tutelar los derechos de los más desfavorecidos en el plano físico y mental. Concretamente a favor de aquellos que presentan discapacidades y ello es altamente positivo pues estudios serios comprueban que en cualquier momento de nuestra vida todos podemos llegar a ser discapacitados, ya sea temporal o permanentemente, a raíz de un accidente o de una enfermedad.

Desafortunadamente muchos de esos avances solo tienen validez en la teoría, pues nosotros mismos los ciudadanos somos quienes no los respetamos.

Esto viene a colación porque en nuestra ciudad, Reynosa, todos los grandes centros comerciales cuentan con cajones de estacionamiento para personas discapacitadas, los cuales que están señalados de forma apropiada y quedan cerca de las entradas para facilitar el acceso a quienes usan sillas de ruedas, muletas, etcétera.

Los centros comerciales hasta allí cumplen con una parte de la responsabilidad social que les corresponde, punto.

Hace días me toco acudir a uno de estos centros comerciales y me pude ver como en cuestión de minutos, estos cajones de estacionamiento fueron ocupados sin vergüenza alguna por toda clase de ciudadanos que no presentaban discapacidad alguna.

Así aprecie como la señora obesa, el deportista amateur (con shorts y camiseta deportiva), el funcionario de gobierno y la princesita de Disney (así lucia por su atuendo), entre otros, ocupaban esos cajones de estacionamiento en cuanto se desocupaban, importándoles poco que esos espacios estuvieran reservados para personas menores favorecidas que ellos.

En esa contemplación estaba cuando llegó a la puerta del centro comercial una persona con muletas la cual se veía bastante cansada por el esfuerzo de tener que avanzar de esa manera, desde el sitio donde tuvo que dejar su vehículo.

El reportero metiche que siempre he sido (aun en los periodos en los que no colaboro con ningún medio de comunicación) me hizo acercarme al señor de las muletas y preguntarle si necesitaba ayuda. Con dificultad sonrió y me dijo textualmente si usted logra que ya no se estacionen dónde deben hacerlo personas como yo, discapacitadas, entonces si de verdad que me puede ayudar.

Le devolví la sonrisa y lo único que pude hacer fue comentarle que efectivamente las ultimas personas que se habían estacionado en esos cajones exclusivos eran personas sanas y fuertes.

La conversación se prolongó por algunos minutos y salió a colación el desaparecido grupo Helping People Everwhere (HELP), del cual aseguro mi interlocutor fue el único colectivo que más allá del discurso se atrevió a defender los espacios reservados para discapacitados. Estuve de acuerdo con su dicho, pues como reportero varias veces cubrí notas de ese tipo acompañado a Sonia, Felipe, Hugo y demás integrantes de HELP.

La plática estaba llegando a su fin cuando a unos metros veo a la señora obesa que indebidamente estaba ocupado uno de los cajones de estacionamiento para discapacitados, así que le pregunte al señor de las muletas si quería defender sus derechos en forma directa.

Acordado el punto me dirigí a paso veloz hacia la señora de abundantes carnes y amablemente saludé y transmití el punzante mensaje que le enviaban por mi conducto.

Palabras más, palabras menos, le dije que el señor de las muletas deseaba hablar con ella, únicamente para preguntarle porque sin derecho alguno estaba ocupando el espacio de estacionamiento que le correspondía a él. La señora una vez que comprobó que el discapacitado efectivamente existía, me lanzo una mirada asesina y no dijo nada. Sin dejar de comer su gelatina light la señora subió a su automóvil y se marchó.

Fue entonces cuando regrese la mirada hacia el señor con muletas y este tampoco me dijo nada, pero sonreía y levantaba el pulgar de su mano derecha en señal de triunfo.

Así las cosas…en esta especie de país.

Escrito porRRR

Juan Arvizu es Licenciado en Derecho por la Universidad Valle de Bravo (UVB) y diplomado en periodismo por la Universidad Autonoma de Tamaulipas (UAT) .

Desde el año 1985 ha colaborado con diversos medios informativos incluyendo los diarios Prensa de Reynosa, Frontera, Valle del Norte y El Mañana, todos ellos ubicados en reynosa, Tamaulipas.