Los recién egresados y los nuevos retos

El dia de hoy leía un artículo sobre las competencias profesionales que más apreciaban las empresas en las nuevas generaciones de profesionistas. Una de ellas y la de mayor importancia era el liderazgo, entre otras como la capacidad de negociación y la habilidad para solucionar problemas.

Esto me hizo reflexionar sobre el papel que juegan las instituciones educativas en el proceso de formación de sus estudiantes; está claro que muchas instituciones educativas ofrecen propuestas de valor en paralelo a la formación curricular oficial, pero que pasa con el resto de las escuelas en general, ¿donde están dichas propuestas de valor? y menciono esto porque gran parte de las instituciones educativas, y particularmente las de educación superior centran su formación en el plan de estudios oficial, siguiendolo al pie de la letra como receta de cocina.

La educación profesional no puede mas entenderse de esa manera, debe tener la capacidad de adaptarse; las instituciones educativas deben proveer de propuestas de valor a sus estudiante de tal forma que cuando egresen no solo lleven una constancia que diga que cursaron un paquete de materias; sino por el contrario, deben salir y/o egresar con un portafolio profesional bien definido que incluya al menos los siguientes puntos:

● Conocimientos actualizados.

● Experiencias concretas que fomenten el aprendizaje significativo y la construcción del propio conocimiento.

● Competencias profesionales que permitan enfrentar las demandas del mercado laboral y exigencias de desarrollo y crecimiento de las empresas.

● Habilidades personales para interactuar y mantener una posición de liderazgo.

● Estrategias para desarrollar propuestas disruptivas capaces de transformar y mejorar el entorno social que les rodea.

● Una visión emprendedora y actitud de servicio.

● Habilidades de negociación y ventas.

Las universidades (desde luego que no todas) se vanaglorian de mostrar el cúmulo de egresados de sus aulas, pero no están asumiendo el compromiso social de brindar o contribuir con el alumno a alcanzar el objetivo primario y fin último del proceso formativo; y que es obtener un mejor estado de bienestar personal al brindarles una formacióndesfasada, incompleta y, que la mayor de las veces deja de corresponder con las demandas del mercado laboral.

Las empresas están demandando cada vez más personas con competencias concretas (algunas exigencias rayan en lo absurdo como: “Se solicita profesionista recien egresado con 5 años de experiencia).

Así pues, es menester que tanto instituciones educativas como los propios estudiantes reconozcan el valor que tiene el desarrollo de habilidades y competencias como estrategia de valor agregado para la formación profesional, ya que son estos elementos los puntos de mayor consideración al evaluar a los candidatos que ocuparan una posición dentro de las empresas.

Angel Patraca angelpatrak@gmail.comhttps://perspectivacademica.blogspot.mx/

Escrito porRRR

Sociólogo con Maestría en Educación cuenta con más de 20 años de experiencia dirigiendo el desarrollo académico en universidades de Tamaulipas y Veracruz. Consultor privado en desarrollo de programas de capacitación y formación de personal.

En su columna PERSPECTIVA ACADEMICA explica los fenómenos sociales que coexisten en la dinámica escolar, las tendencias de los egresados, la influencia de las tecnologías y el perfil de las nuevas carreras.