El daño a la salud mental por la pandemia

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que el aislamiento, la crisis económica que se ha sufrido y la preocupación por los rebrotes, así como la pérdida de los seres queridos, puede provocar un aumento masivo de los problemas de salud mental en todo el mundo.

Los primeros afectados, los profesionales de la salud  El estrés al que han estado sometidos los profesionales de la salud por la COVID-19 va a dejar una importante huella en su salud mental. Durante los meses más críticos en los que se ha producido el confinamiento han tenido que doblar turnos y ver cómo perdían a muchos pacientes.

Se han sentido sobrepasados por la situación que se estaba viviendo y esto tendrá consecuencias para su salud mental. Según la Agencia Sanitaria de la ONU, en China, el lugar donde se originó la pandemia, hasta la mitad del personal sanitario sufrió depresión y un porcentaje, también importante, ansiedad e insomnio. Para prevenir que esto suceda en España se necesitan a más personas formadas que puedan ayudar a sanitarios a prevenir y gestionar el estrés para que puedan cuidar, lo mejor posible, de su salud mental. 

El impacto en la salud mental de la incertidumbre laboral  Las personas que han sufrido un ERTE y se han encontrado con una situación completamente nueva para ellas también han sufrido los efectos de esto en su salud mental. La preocupación, el estrés de no saber qué pasará, la ansiedad fruto de las preguntas que se hacían sobre “¿qué pasará cuándo finalice el ERTE?”... Todo esto les ha causado mucho malestar.  

Además, no se ha hablado demasiado de quienes estaban en paro y la COVID-19 les dejó sin la posibilidad de optar a un trabajo durante el confinamiento y sin demasiadas expectativas de encontrar uno durante el desconfinamiento. Ahora ya no es útil pensar en viajar a otro país para encontrar oportunidades laborales. Pues, todo el mundo se encuentra en la misma situación y esto afecta a la salud mental. 

Las personas que ya sufrían ansiedad o depresión  Las personas que ya habían sido diagnosticadas con ansiedad o depresión han notado cómo sus síntomas se han intensificado. A pesar de encontrarnos en la “nueva normalidad” y poder hacer una vida sin estar confinados, tanto el estrés vivido durante el confinamiento como la incertidumbre laboral han hecho que las personas con este tipo de trastornos hayan notado cómo su salud mental ha empeorado. Por esta razón, durante el confinamiento se animó a que las personas iniciaran tratamientos psicológicos a distancia, algo que es todavía fundamental en la actualidad.

Ahora que los efectos de la crisis por la COVID-19 se están manifestando en la salud mental, es indispensable buscar ayuda profesional.