La empatía en el aula, clave para un desarrollo académico

Muchas veces durante la práctica docente, nos esforzamos por lograr los mejores resultados académicos, buscamos los métodos, herramientas y estrategias para llevar a buen término cada sesión de clase (después de todo de eso trata este trabajo).

 Y en ese afán de buscar la excelencia, el mayor rendimiento de los alumnos, la mejor comprensión de los temas para cumplir con el programa; en ocasiones olvidamos la condición humana de las personas que tenemos al frente, los estudiantes.

 Todos ellos con una historia, con sus propias preocupaciones, con un cúmulo de sueños y aspiraciones, con sus propios miedos, sus deseos de conquistar el mundo y al mismo tiempo con titubeos que dia a dia los acompañan y se hacen presentes en el aula.

 Y es justamente la parte del miedo el cual en ocasiones los paraliza, se refugian en el silencio de la no participación, se protegen con un “NO SÉ” y se aferran a esa frase como un salvavidas en el mar para no morir ahogados, para no sentirse afectados; resguardandose en ese pequeño espacio para ellos “seguro” donde creen que podrán mantenerse por mucho tiempo; no quieren sentirse afligidos o apenados por el señalamiento de no haber respondido acertadamente u otras tantas veces por no haber logrado el grado de comprensión “minimo” para poder generar participación.

 Después de todo el error forma parte de cualquier proceso de aprendizaje, pero la educación tradicional nos ha enseñado que el equivocarse debe ser sancionado, castigado y por lo tanto no puede entenderse - concebirse como parte fundamental de ese engranaje necesario que permite alcanzar objetivos, que nos permite alcanzar la excelencia, lo que sea que esto signifique.

 Pero esto en ocasiones no tiene que ver con problemas de aprendizaje o falta de capacidad intelectual; otras tantas está más relacionado con la confianza en si mismo y la empatía que el alumno logre establecer con el profesor.

 Existen estudiantes que pasan por situaciones difíciles, que por razones varias han dejado de estudiar X cantidad de años y de pronto vuelven a las aulas, con entusiasmo y miedo a la vez; estudiantes que físicamente están en el salon, pero mentalmente se encuentran pensando en cómo resolver esos problemas que le aquejan, problemas que para ellos son prioritarios antes que lograr el aprendizaje de algo dado en el salón de clases.

 Y es justamente aquí en donde la observación y la empatía entre docentes y  alumnos juega un papel fundamental para evitar este tipo de situaciones; no solo se trata de evitar la deserción escolar, que es un problema social que aqueja a las instituciones educativas con sus respectivas repercusiones por demás conocidas, se trata de apoyar al estudiante a salir de ese estado (en la medida de lo posible) que le está generando conflictos, se trata de ayudarlo a superar sus límites académicos y personales y vencer sus miedos.

 Solo así, es posible lograr un mejor rendimiento académico, una aprehensión real del conocimiento que permita su transformación para desarrollar las competencias necesarias que le permitan generar soluciones a los problemas cotidianos que se le presenten.

 La práctica docente no solo se trata de llenar múltiples reportes administrativos a veces innecesarios, de presentar las mejores diapositivas o de lograr un alto grado de innovación o disrupción, de hacer que los alumnos hagan trabajos altamente representativos que llenen de elogios al docente; hay más trabajo de fondo, y este empieza por la empatía, por conocer esos elementos que puedan afectar el proceso de enseñanza - aprendizaje y cómo podemos dar solución a los mismos, de tal forma que logremos una práctica docente integral.

 

Escrito por

Sociólogo con Maestría en Educación cuenta con más de 20 años de experiencia dirigiendo el desarrollo académico en universidades de Tamaulipas y Veracruz. Consultor privado en desarrollo de programas de capacitación y formación de personal.

En su columna PERSPECTIVA ACADEMICA explica los fenómenos sociales que coexisten en la dinámica escolar, las tendencias de los egresados, la influencia de las tecnologías y el perfil de las nuevas carreras.