Signos de que un niño no quiere regresar a clases por acoso escolar

Para la mayoría de los niños, el regreso a clases suele ser emocionante y feliz. Sin embargo, cuando son víctimas de acoso, ocurre todo lo contrario, y los papás tienen una muy buena oportunidad para detectarlo y resolverlo.

Es más fácil detectar el acoso en el período de regreso a clases porque durante varias semanas los niños han tenido un estado de ánimo plano, similar, han estado estables.

Pero cuando se acerca cada vez más el momento de regresar a la escuela, los padres comenzarán a notar un cambio en su actitud.

Hay varios tipos de acoso: verbal, físico, aislamiento social (cuando hacen menos o ignoran al acosado) y el ciberacoso, a través de plataformas digitales.

En cualquier caso, un primer síntoma es el cambio de estado de ánimo. Después de días felices de vacaciones, el niño está lloroso, triste o desanimado.

"Hay niños que abiertamente dicen que no quieren regresar a la escuela y que les da flojera o dan cualquier razón. Cuando es por acoso solo dicen que no quieren ir y no saben cómo explicarlo, se ponen nerviosos, temerosos", explicó la psicóloga clínica Cecilia Bravo, especialista en temas de autoestima.

Puede haber insomnio, nerviosismo, apego extremo o, por el contrario, mal comportamiento previo al regreso a clases.

"De repente dirán que se sienten mal, que tienen dolor de estómago o de cabeza. En ocasiones puede ser que sí porque lo somatizan", apuntó la especialista.

Empezado el ciclo escolar, hay algunas otras señales de acoso, como extravío de útiles escolares, cosas rotas, o empiezan a haber "accidentes", como llegar golpeados, moreteados o rasguñados.

Si sospechas que tu hijo o hija es víctima de acoso, lo primero es hacerle saber que él o ella no es el problema y que puede contar con sus papás.

Es muy importante hacerlos sentir escuchados y que importan, y que sus padres (o alguna otra figura de confianza, como un hermano o abuelos) siempre lo apoyarán.

Lo siguiente acudir a la escuela porque son los responsables de frenar el caso de acoso. "Los padres nunca deben resolverlo directamente con los papás del acosador", dijo la especialista.

Tampoco deben incentivar a que el niño se defienda a golpes o que los ignore. Se debe afrontar el problema y solucionarlo.

"Y las medidas de solución no deben recaer sobre el acosado sino sobre el acosador, como cambios de salón, llamadas de atención y correctivos", dijo la psicóloga..